Adele Bloch-Bauer.

1907, óleo y pintura dorada sobre lienzo.

138 x 138 cm.

Viena: Österreichische Galerie.

Este primer retrato de Adele Bloch-Bauer, creado a modo de mosaico y considerado el punto álgido del periodo dorado de Klimt, representa una perfecta integración entre el fondo y la figura. El naturalismo utilizado en el rostro y las manos contrasta con la proliferación decorativa que llena el resto del lienzo. Al parecer, Gustav Klimt mantuvo una relación sentimental con la dama.

Adele Bloch-Bauer, en 1907, su marido le encargó su retrato al mejor artista de Viena, Gustav Klimt, musa y pintor, acabaron siendo amantes. Adele dejó en su testamento que su retrato se expusiera en la Galería Belvedere de Viena. Tras su muerte, los nazis invadieron Austria y le quitaron todo a su marido, inclido el retrato que acabaron colgando en la galería. Allí se quedó incluso tras devolver los elementos robados a sus legítimos dueños porque Austria consideró que dejarlo ahí era la voluntad de Adele.

No obstante, su sobrina Maria Altmann, descubrió que en su testamento, su tío le dejaba los cuadros. Por lo que fue a juicio contra Austria para recuperarlo, aunque a regañadientes le devolvieron el cuadro al que llamaban la mona lisa de Austria y ella lo subastó por 107 millones de euros, convirtiéndose en la obra más cara de la historia. Ahora se encuentra en la NEUE Galerie de Nueva York.

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